“Códice AQ Abel Quezada”

Un cartonista de talla

Por Hugo Francisco Pichardo García

 

Un recorrido por la caricatura a través de los ojos de un caricaturista mexicano, que enfocó su mirada en el paisano, con una sátira muy rica, que no sólo saca a relucir el problema con los gobernantes, al contrario buscaba el defecto del ciudadano y cómo de ahí surgía el verdadero problema.

Exposición presentada en el museo de la ciudad de México, conformada por 350 piezas que incluye, bocetos, cartones, pinturas, acuarelas, cuadros, así como el mural de Petróleos Mexicanos, una historia en dos, sale por primera vez de la Torre Ejecutiva de PEMEX de Marina Nacional, donde ha estado resguardado desde 1990.

Abel Quezada el cartonista que hacía llover

Historietista, cartonista, ilustrador, cuentista, pintor y trotamundos, Abel Quezada nace en Monterrey, Nuevo León, el 13 de diciembre de 1920. Luego de una infancia errante por ciudades norteñas, internados protestantes y campamentos de trabajadores, entre ellos el nunca olvidado pueblo de Comales, su afición por leer historietas y trazar monitos lo hizo trasladarse al D.F. en 1936, para intentar convertirse en dibujante profesional.

Con las aventuras y episodios de "Máximo Tops", "Los tarzanes", "La Mula Maicera", "Primo Carnera" y "Rayo Veloz" participa en el auge de la historieta mexicana que se vivió entre los años treinta y cincuenta. Hacia 1943 inicia su carrera de cartonista, ofreciendo la novedad de un estilo desparpajado, en el que texto y dibujo se combinan, complementan y contraponen.

Trabaja para Mañana y Esto, antes de emprender un viaje a Nueva York, ciudad en la que permanece de 1946 a 1949, y en la que padece penurias económicas, labora en una compañía teatral de Brodway y gana un concurso internacional para anunciar una pasta de dientes.

A su regreso colabora regularmente en Ovaciones y Cine Mundial. La ciudad, el cine, los deportes, los toros y los espectáculos son los temas de los que tratan sus colaboraciones en la primera mitad de los años cincuenta. En 1951 se casa con Yolanda Rueda, la madre de sus tres hijos: Abel Luis Miguel, Josefina Y Martha Yolanda. A partir de 1956 trabaja para la cooperativa de Excelsior.

Con las armas de su humor ecléctico, gustoso de las fábulas y las paradojas, y la ayuda de personajes como El Charro Matías, Gastón Billetes, El Tapado, El Policía con moscas o La Caritativa Dama de las Lomas, describe y fustiga los absurdos de la vida pública de México, las mañas de su sistema político y los atavismos culturales de sus habitantes.

Fue parte del grupo de periodistas e intelectuales que, con Julio Scherer a la cabeza, se esforzó por ampliar los márgenes de libertad de la prensa mexicana, hasta que una maniobra organizada por el presidente Luis Echeverría los obligó a abandonar el periódico en julio de 1976; una diáspora de la que surgieron Proceso, Unomásuno y La Jornada.

En el diario Novedades, donde trabajó de 1977 a 1988, concluyó su trayectoria como caricaturista político.

A la par que periodista, fue publicista, editor y empresario; durante un día fue director del canal 13 de televisión.

Iniciado en la pintura por su suegro, Luis Rueda, desde los inicios de los años setenta se convirtió en pintor de fines de semana. La pintura, "lo más cercano a la felicidad que existe", fue la última de las facetas artísticas.

Una exposición retrospectiva de sus historietas y cartones se organizó en el Museo Rufino Tamayo en 1984 y al año siguiente el Museo de Arte Moderno presentó sus pinturas. Sus cuadros, escenas y retratos que son la memoria de sus viajes, amores, sueños y nostalgias, se mostraron en galería de Milán, París y Ginebra en 1990.

En 1994 la Biblioteca de México inauguró "Abel Quezada en Nueva York", una muestra de las portadas que AQ realizó, entre 1981 y 1987, para el magazine New Yorker. Su obra periodística y pictórica fue recogida en los siguientes libros: Cartones (1958), El mejor de los mundos imposibles (1963), Imágenes de Japón (1972), 48,000 kilómetros a línea (1973), El mexicano y otros problemas (1976), Nosotros los hombres verdes (1985), Los tiempos perdidos (1979), Abel Quezada. Dibujante (1984), El cazador de musas (1989), Petróleos mexicanos, una historia en dos murales (1992).

 

 En noviembre 1991 apareció, de manera póstuma, su libro de cuentos autobiográficos Antes y después de Gardenia Davis. El hombre verde que a lo largo de su vida siempre quiso huir de la solemnidad, coleccionista de ríos, bares y hoteles, murió el 28 de febrero de 1991 en su casa de Cuernavaca.

 

Historia  buen humor

Para grandes, chicos, azules, rojos, amarillos, gente culta, ignorantes, para todo tipo de personas, esta exposición, está diseñada.

Todo comienza justo afuera del museo de la ciudad de México, donde hay una lona roja, cuyas letras presentan esta exposición: “Códice AQ/ Abel Quezada”, te interesas por entrar, caminas adentrándote y el policía de la entrada te remite al lugar donde está la señorita que te atiende. Te leen la cartilla, te explican que el precio es de 22 pesos si eres una persona que no estudia o es maestro por el momento, y 11 si cuentas con credencial de estudiante o docente, o tal vez si eres mayor de edad.

Adquieres tu boleto y comienzas el recorrido:

Esta exposición se maneja por salas, donde de distintas formas te van  mostrando la trayectoria del artista.

 En la primera sala sólo te explica, e marco en que se desarrolla, siendo esta presentación la última muestra del programa de exposiciones de 2010, en esta sala encuentras además, obras plasmadas en la pared sin alguna vitrina o mesa de exhibición.

En la segunda,  paredes pintadas también de sus obras y cuenta con mostradores donde se exhiben algunos de sus trabajos que realizó para diversos medios.

Abel Quezada, en sus trabajos trata temas como: revolución, pobreza, economía, problemas comunes y gobierno todo esto en ¡sátira! Presentando a los mexicanos como charros debido a su contexto histórico.

 En la tercera estancia hay un audio visual, que  muestra un video elaborado con sus obras, dándole presentación.

Cuarto recinto, muros  pintados con más de sus obras, y esta incluye una pared con imágenes de colección Quezada, además en la mesa hay dos diademas para escuchar, una pantalla interactiva que trata el tema de la revolución y los cartones del mismo.

En la quinta sala, nuevamente incluye un audiovisual, paredes pintadas, combinadas con cuadros de sus obras y con mesas exponiendo sus obras, plasmadas en papel, fotos, etcétera.

La Sexta,  te muestra pinturas al oleo de AQ, y paredes pintadas con sus obras, siempre distintos trabajos, y muy interesantes.

Séptima sala: trae consigo un audio visual, obras en cuadros y bocetos originales, en hojas de cuadernos, hojas de blocs etcétera, esta sala es de gran relevancia, pues puedes ver sus obras no concluidas o dónde comenzó grandes pinturas, y que se imaginaba antes de hacerlas.

Última sala, incluye bocetos, pinturas, fotos de donde se inspiraba para realizar sus obras y un pequeño fragmento donde de alguna forma explicaba el porqué dibujaba como lo hacía y a quien iban dirigidos.

Traza tu trayecto

Para que esta obra llegara a realizarse, intervinieron: AQ/AC, PEMEX, Instituto Mexicano del petróleo como grandes y principales colaboradores. Este museo esta ubicado en Av. Pino Suárez número 30 y tan sólo está a tres cuadras del metro Zócalo. La exposición la recorres en hora y media, divirtiéndote y conociendo la historia a través del