ENTREVISTA CON GLORIA CONTRERAS
Ensayar, practicar todos los días, buscar la perfección en cada paso, que todo se acople: la música y los movimientos estén sincronizados para presentarse al público; es lo que realiza la bailarina María del Carmen Gloria Contreras Roeniger, fundadora y directora del Taller Coreográfico de la UNAM (TCUNAM) que creo hace 41 años. Aunque la edad ya se hace visible, se esfuerza por enseñar a las futuras generaciones la perfección de la danza.

La temporada 85 del TCUNAM comenzó el 4 de marzo, y fue el miércoles 9 del mismo mes que la bailarina regresó a la Facultad de Estudios Superiores (FES) Aragón. La coreógrafa Gloria Contreras conocida a nivel mundial, en entrevista con Imponderabilia habló de su regreso a la FES Aragón y demás experiencias, pues indica que a su regreso en México fue el único lugar en el que se le abrieron las puertas sin demasiadas trabas.
Domingo, en la Sala Miguel Covarrubias del Centro Cultural Universitario, los alumnos de Roeniger se esfuerzan en sus ensayos para que la maestra los observe, y en un dialogo amistoso los haga mejorar. Ya no recuerda la razón por la cual es invitada a Aragón la primera vez. “Yo me sentí de maravilla, y hasta llore” comenta. Dice que la trataron muy bien, que inclusive cuando fue su presentación un pianista inglés. “Se conjuntaron cosas muy bellas, en aquella ocasión”.

En el marco de la celebración de los 35 años de la FES, la maestra sólo dice que en la presentación del miércoles “regrese a casa un poquito, fue como volver , con personas que quiero mucho; las personas del aseo. Fue ahí donde me recibieron con los brazos abiertos y no tuve que luchar, aquí (CU) tuve que luchar bastante; la gente fue más amable”. Se muestra más animada al hablar de esto. Recuerda a las señoras del aseo que se escapaban e iban a los ensayos “allá (Aragón) las personas fueron más perceptivas con la música, la gozaban” indica la coreógrafa.

Las generaciones de estudiantes vienen y van pues como habla Roeniger “los muchachos para los que baile en aquel ocasión ya se fueron”, pero hay quienes permanecen, “los trabajadores siguen ahí y ellos me trataron como familia, aunque todos estos ya no volví”. Esboza una sonrisa y menciona que “fue muy bello el regreso, espero que ésta no sea la última y hasta dentro de bastantes años vuelva a Aragón”.
Los pies moviéndose vertiginosamente de un lado para otro, y la maestra Contreras dando indicaciones, enseñando con el ejemplo; aunque los años a cuesta le pesan hace intenta hacer los ejercicios para que el aprendizaje sea mejor. Rememora sus primeros años en los que empezó a tener contacto con el arte del cuerpo en movimiento. Desde los 3 años la música le provocaba danzar. –Desde ésa edad yo bailaba lo que fuera, mis padres siempre me estimularon- recuerda. En su casa la música estaba ahí, y sus progenitores la apoyaron.

Evoca su educación en el Colegio Alemán que está muy presente para ella; por su madre que era alemana. Tuvo un shock brutal pues a sus maestros los corrieron, y llegan las nuevas profesoras mexicanas –Muy pintarrajeadas, con tacones altos, era algo muy diferente. Por esta razón mi papá las vio y observo mi estado de ánimo. “Mis hijas van a estudiar con el pueblo” y entre en la Escuela Guadalupe Victoria con la maestra Emma Colmenares- Fue la educadora Emma quién le dio la primera oportunidad creadora de danza, es ahí donde la bailarina Roeniger todo lo que inventaba sus compañeros lo hacían.
Después de eso en la secundaria ya estudia la técnica con Madame Nelsy Dambre, ya que antes ella bailó por pura invención de Gloria Contreras. –Primero baile como instinto, mis padres nunca me prohibieron bailar, porque siempre hubo música en mi vida, por mi papá que sabía tocar varios instrumentos- Gloria recuerda sus clases con Dambre, y de cómo al principio la trataba mal, hasta que después fijo su atención en ella hasta que un día fue madame Dambre que le dijo: “Chiquita, no me da una clase”. Esto fue maravilloso para María del Carmen.

Ante todo la encargada del TCUNAM antepuso la danza, pues como plática –Mis padres se iban muy seguido a Chiapas y para que no perdiera los estudios, Madame Dambre me ofreció vivir con ella- Con actitud amable, se mueve de ensayo en ensayo para corregir a sus bailarines y que realicen los pasos en prefecta sincronía con la música.
Lleva a sus maestros enraizados en el corazón; habla de su profesor ruso George Balanchine quien la recibió en Estados Unidos. Esto fue posible a que una agente de la Royal Academy of Dance, en Inglaterra, que asistió a la reinauguración del teatro de Joaquín Pardavé. –Allí bailaba cancán, otros bailes, pero eran cosas frívolas- Y fue así como llego con Balanchine y se convirtió en la favorita de Igor Stravinsky.

-En EU tenía mi compañía de danza, Gloria Contreras Dance Company, pero tuve que regresar a México por mis dos hijitos, por culpa de mi estúpido marido que despidió a la persona que los cuidaba.- Fue así por el bienestar e sus hijos prefirió regresar a México, después de 18 años; dejando su compañía atrás.
En México no encontró el apoyo, fue hasta que creo su Taller Coreográfico, que empezó con bailarines extranjeros. –Fue algo difícil, y al principio, los que bailaron conmigo fueron sudamericanos, EU me mando como representante hasta tierra caliente. Tras mucho pelear nos dieron el lugar en la Sala Covarrubias- Siempre guerreando por los espacios de la danza.
Es por eso que recuerda con cariño a la FES Aragón, pues fue el lugar que le dieron espacio sin problemas. Mientras se prepara para la presentación del domingo a las 12:30, todos sus bailarines se preparan para salir a escena, sólo comenta. – Buscamos que el gusto por la danza se dé entre los universitarios, con nuestras presentaciones los viernes en el Teatro Carlos Lazo, de la Facultad de Arquitectura-. Se va apresurada para mentalizarse y entrar a escena. Otro espectáculo de danza contemporánea.
